Sábado 24 de Octubre del 2020
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Publicado hace 6 años
Berri Txarrak
Crónica a su paso por Barcelona y Valencia.

Pocas veces se tiene la sensación de estar ante algo verdaderamente único e irrepetible; especial. El que ha experimentado algo así ya sabe de lo que estamos hablando. Es cierto que esto puede sonar obvio, ya que en la música en directo, cada momento –per se- es único e irrepetible; pero hay algunos en los que, bien sea por las circunstancias del contexto, o bien por el modo de hacer las cosas de una banda, la cosa adquiere una mayor singularidad. Sin duda, los que hayáis asistido a alguno de los conciertos que Berri Txarrak está ofreciendo como parte de su primera tanda de fechas de la gira de presentación de “Denbora Da Poligrafo Bakarra” –su nuevo trabajo discográfico-, sabréis exactamente a lo que nos estamos refiriendo. Porque a día de hoy, con esta nueva entrega -y su puesta en escena en distintas ciudades-, la banda formada por Gorka Urbizu (guitarra y voz), David González (bajo y coros) y Galder Izagirre (batería), está haciendo historia sin necesidad de regodearse en la misma. Está escribiendo su presente a golpe de acorde, marcando un verdadero hito en su carrera como banda.

A fecha de hoy, cuando iniciamos la redacción de esta crónica –tras haber podido presenciar sus conciertos en la sala Apolo de Barcelona y en La Rambleta de Valencia-, el grupo ha conseguido un total de 7 sold-outs en menos de 15 conciertos: cuatro noches consecutivas en Donosti, nada más arrancar la gira -en las que colgaron el cartel de “entradas agotadas”-, a las que le han seguido llenazos en Logroño, Madrid, Barcelona y Valencia –e intuimos que la cosa no va a acabar aquí-. Y nosotros, que llevamos ya unos cuantos conciertos a nuestras espaldas, no nos extrañamos en absoluto. Porque si alguna vez has tenido la oportunidad de verles en directo, sabes que vas a repetir a la mínima ocasión que tengas de hacerlo. Ahora bien, aunque en Barcelona agotaron el aforo de la sala Apolo -y esto tiene mucho mérito, no lo olvidemos-, lo de su concierto en Valencia, tuvo mucha más miga que un ”simple” sold-out.

“Es alucinante, estamos muy contentos”, nos confesaba Gorka entre bambalinas tras finalizar la prueba de sonido. Sí, lo de bambalinas es cierto. En Valencia, Berri Txarrak actuaron en la sala-teatro de La Rambleta, algo un poco atípico para un concierto de estas características, dicho sea de paso. “Hacer sold-out en Madrid siempre ha sido algo muy especial, o en Barna, pero en Valencia tío…”, y se queda pensando las palabras mientras su cara muestra una expresión mezcla de incredulidad y satisfacción. “Y en una sala con el doble de aforo que la última vez” -continúa Gorka-. Sí, es cierto, su última visita a Valencia no logró conseguir colgar el cartel de entradas agotadas, pese a que vinieron acompañados por Cancer Bats, y la sala era de menor aforo. No obstante, en esta ocasión, la cosa pintaba muy diferente.

Ya en el camerino, en Valencia -y mientras preparábamos el material para realizar la entrevista-, fuera de cámara, David, Galder y Gorka confesaban estar sorprendidos con la recepción que está teniendo del disco y los conciertos. A finales del año pasado, eran conscientes de que, en según qué ciudades, la cosa podía ir muy bien, pero tenían sus dudas con respecto a otras. “En Donosti fue una pasada, pero allí movemos a mucha gente”, -comentaba David-; “[…] lo que no sospechábamos era que pudiéramos hacer sold-outs en Logroño o Valencia. Ni siquiera Madrid o Barcelona, y con la anticipación con la que se produjeron”. Pero la realidad parece estar superando cualquier pronóstico o inquietud que pudieran haber sentido; como acabó demostrándose en Barcelona y, muy especialmente en Valencia, en un concierto histórico que, a buen seguro, quedará en la memoria y las retinas de los que tuvimos ocasión de asistir.

En el caso de su concierto en Barcelona, la banda de Lekunberri estuvo acompañada, nada más y nada menos, por los catalanes No More Lies. Otro de los grupos ‘afiliados’ al formato de power-trio –que tan buenos resultados da-, y que saben perfectamente cómo desatar todo su arsenal, sin rodeos ni fuegos de artificio; demostrando, una vez más, que su sonido posee una impresionante contundencia bien aderezada a base de melodía.

Por otro lado, y a diferencia de su anterior visita en sala a la ciudad de Valencia, la banda estuvo acompañada en la capital levantina por Smoking Souls; un conjunto de Pego (Alicante), que nos recordó en muchos momentos a los ya desaparecidos 121dB, tanto por el fondo como por la forma de sus canciones; aunque sus influencias, nos da la sensación, se extienden hacia límites más amplios, y se expanden más allá del rock alternativo. Su puesta en escena es enérgica y potente, recordando en ocasiones a Manchester Orchestra, especialmente por el tipo de melodías que escriben y, más concretamente, el modo de cantar de Caselles (guitarra y voz principal).



Tras su actuación, nos esperaba el verdadero plato fuerte de la velada. Así, con la anticipación que supone haber conocido las opiniones de otros medios y asistentes a los conciertos de esta gira –y en lo personal, con el precedente de haber tenido la oportunidad de haberles visto anteriormente en varias ocasiones; y teniendo en cuenta las impresiones que nuestros colaboradores nos habían trasladado desde Barcelona el día anterior-, la impaciencia y la adrenalina que se palpaba en el ambiente se contagiaba con facilidad. Y la banda no defraudó. Desde el primer segundo de su actuación –que actualmente dividen en dos partes-, Berri Txarrak comenzaron a disparar uno tras otro gran parte de los temas que componen “Denbora Da Polígrafo Bakarra” –en un orden distinto al de los tres EPs, eso sí-, sin conceder un segundo de respiro. Es más, sin ningún tipo de tregua o concesión al público. Y es aquí cuando nos asalta una de las reflexiones de la noche. Porque cuando uno creía haberles visto en su mejor estado de forma -allá por el año 2012-, su actual directo te deja, literalmente, sin palabras. Podría sonar a tópico aquello de que la banda se encuentra en un proceso de mejora constante, o que está en continuo crecimiento. Podría sonar, incluso, exagerado. Pero es que no hay nada más lejos de la realidad. Berri Txarrak son, si cabe, mejores en directo desde la última vez que pudimos verles; son más grandes. Llenan, todavía más, el escenario que pisan, por amplio que sea. Algo que, si nos lo hubiesen dicho antes de iniciar el concierto, nos hubiera parecido inconcebible –su propio listón estaba ya demasiado alto-. No obstante, la precisión, la contundencia y el nivel de empastado con el que te cuentan su verdad, no da lugar a confusión. Aquí no hay máscaras, no se falsea nada. No hay artificios, porque nunca los hubo. Cualquier elemento incluido en la escena –incluido el increíble set de iluminación, o algunas licencias escenográficas como el momento ‘congelación’ que tanto nos ha recordado a los escoceses Biffy Clyro-, se incluye pensando en enriquecer el conjunto, y nunca para disfrazar el sonido o desviar la atención de lo que verdaderamente importa. Berri Txarrak suenan crudos, porque así quieren hacerlo.



En este aspecto, merece mención especial el trabajo de arreglo y adaptación de algunos de los temas incluidos en su último trabajo, y más concretamente en el segundo EP de su reciente trilogía, “Helduleku Guztiak”. Si bien en estudio, y bajo la supervisión de Ricky Falkner, los temas de ese EP gozaron de un nivel de producción muy concreto; cuando se trata de llevarlos al directo, la banda no perdona. “No nos gusta reproducir el sonido del disco en los directos.”, confesaba David durante la entrevista. Y a la vista está. Una de las misiones de Berri Txarrak, en ese sentido, parece ser la de demostrar –si es que tienen algo que demostrar a estas alturas- que, igual que pueden ser unos delicados artesanos en el estudio, son capaces de exponer el esqueleto de las canciones en sus conciertos sin despeinarse ni un ápice. Que son capaces de adaptarlas y dotarlas de vida sobre las tablas, sin depender de capas ni efectos accesorios. Algo que demuestra, como nos decía Galder, que al final lo importante son las composiciones, pese al enfoque que en producción se les haya podido dar en estudio.



Así pues, tras desgranar “Denbora Da Polígrafo Bakarra” sobre el escenario, el grupo regaló al público un pequeño bloque de temas repasando sus anteriores discos. Y por si la sorpresa de verles tocar 20 temas del tirón no fuese suficiente, la banda desenterró clásicos como “Ikasten”, “Oreka” o “Bueltatzen”, entre otros; para acabar cerrando su apoteósico concierto con “Sólo El Pueblo Salva Al Pueblo”, una versión de KOP que ejecutan a las mil maravillas.



No queremos –ni creemos que sea necesario- alargar mucho más esta crónica. En casos como el que nos ocupa, y aprovechando que la banda se encuentra girando por distintos territorios de la península –y de Europa, atentos los que andéis fuera del estado-, creemos que lo mejor es emplazaros a que os acerquéis a verles en directo. Lo que ellos demuestran sobre las tablas es incontestable, y escapa a cualquier análisis que se pueda hacer sobre el papel. No obstante, queríamos destacar algo que nos alegró mucho poder observar. Y esto fue la enorme cantidad de gente joven presente en las primeras filas de ambos conciertos; tanto en Barcelona como en Valencia. Que Berri Txarrak siga arrastrando a la cantidad de gente que pueden llegar a mover –a sus fans de siempre, vaya-, de por sí, ya es un mérito –máxime, teniendo en cuenta los tiempos raros que estamos viviendo-; ahora bien, ser capaces de, por el camino, seguir enganchando a las nuevas generaciones -que no sólo corean los nuevos temas, sino que piden a la banda escuchar joyas como la ya mencionada “Ikasten” u “Ohiu”-, es algo digno de admirar. Algo deben estar haciendo bien, desde luego. En ese sentido, nos parece que lo que consiguen Berri Txarrak, más allá de sus propios hitos musicales, tiene mucha relación con la difusión de un mensaje muy concreto, materializado en un modo de hacer las cosas que ellos se empeñan en mantener en el tiempo; y que, al final, les está acabando por dar la razón, convirtiendo su ejemplo en algo que empieza a ser multigeneracional y transversal. Todo ello, mostrando el mismo nivel de cercanía y humildad que han demostrado a lo largo de todos estos años. Y ya van veinte.

Zorionak, Berri Txarrak.

Fotografías realizadas por Todopunk.com. Puedes ver el resto de la galería haciendo click aquí.

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