Miercoles 08 de Julio del 2020
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Publicado hace 4 años
Pierce the Veil + letlive
Crónica de su concierto en Barcelona

A menudo, cuando Motörhead saltaba al escenario, ponía en boca del desaparecido Lemmy Kilmister un saludo que, a nuestro entender, dejaba todo lo que estaba fuera de un buen concierto en la calle, e invitaba a la sala a lo peculiar y característico de lo que debe ser un gran bolo: “We Play Rock and Roll”. ¿Para qué más explicación? Hoy en día los medios digitales no sólo dan visibilidad a lo que sucede en un momento único como es un directo desde el punto de vista de muchos anónimos, si no que ya los retransmiten en directo desde diversos canales. Pero aún está vigente esa idea, esa realidad, de que cuando el batería se sienta en su instrumento, están a punto de suceder muchas cosas previsibles y otras realmente sorprendentes. Piezas de coleccionista para el que ha pagado su entrada y ha acompañado a la banda a juntar espaldas con pecho, corear, compartir, y, en definitiva, a ampliar el universo de una canción que nació en la cabeza de un, un par o tres de músicos. Y, hablando de los músicos, estos, seguro, también se llevan un feedback del respetable. No lo olvidemos.



Hello Cleveland ha tenido una semana de Halloween de mucho curro, y ha traído a España, en tres fechas y localidades (Madrid, Valencia y la que nos ocupa hoy, Barcelona), la gira de presentación del reciente disco de Pierce The Veil: “Misadventures”. Como suele ser habitual, Razzmatazz 2 puso su sonido al servicio de una noche con mucho aroma “emo”, una calidad de sonido que nos hace más fácil trabajar, aunque en el concierto de los cabezas de cartel hubiera algún problema de “petardeo”, solucionado rápidamente. Que sigan mimando el aspecto técnico así siempre, pedimos desde aquí.



Así, pudimos disfrutar de manera casi inmejorable el saludo oficial de la tarde, de la mano de los británicos Creeper. Unos “we play rock and roll” en toda regla, dando el protagonismo a las guitarras, las chupas negras y la voz limpia, al contrario del dicho, con pena y gloria, de Sean Scott. Efímeros, pero sobradamente destacables, el tono oscuro, entre el Terror Punk de Misfits y la hemoglobina de Alkaline Trio, tuvo su colofón en la final “Misery”, un tema de medio tiempo y en crescendo ideal para sacudir emociones y convencer, apuesto, a varias docenas de asistentes. También arrancaron el único Circle Pit de la tarde. Así que, como saludo inicial, hicieron saber a poco los 20 minutos de los que dispusieron.

Decimos que apostamos y no afirmamos taxativamente, porque el público ha sido de los más difíciles de descodificar en nuestra extensa experiencia en salas y festivales. Bastante frío ante los estímulos en lo general; ni letlive ni, particularmente, Jason Aalon Butler -pero tampoco Pierce the Veil-, fueron capaces de desplazar la masa que aplastaba las vallas de Razz 2. Los gritos fueron incesantes, pero la sensación distaba de ser la propia a un concierto de música (muy) cañera. La procesión se lleva por dentro, se dice. Letlive fueron lo imprevisible, desde los que conocíamos sus dotes azarosas sobre las tablas, hasta a un público que mayoritariamente no tenía ni idea de qué traían. Es sorprendente que en la era de internet pase desapercibida una banda como la californiana, sincera, ardientemente apasionada y, lo más difícil de encontrar, cabreada. Aalon Butler es transgresor, provocativo e insaciable, cada concierto le parece el último, con su vena hinchada por la política y la mirada puesta en las fiestas callejeras. Eso se plasmó en Razz2, con Butler entregado por enésima vez a la causa, al concierto y a los bailes. Consiguió arrancar comentarios ilusionados en el público, como no podía ser de otra manera, y, tal como sospechábamos, ha escrito canciones más lentas para poder respirar en sus bolos, de un nivel de intensidad tan propio como el de un triatlón. Quizá el set sea así, o el público no acompañó, pero dio la sensación de que la primera mitad estuvo dedicada a plantar cara a la mierda de mundo que hemos planteado, a darle golpes al aire de la tierra, y la segunda, a hacer los parlamentos y volver a dar lustre al “emo” con los medios tiempos. Aalon Butler acabó semi-desnudo, con marcas de cables por el torso, y casi llorando. El resto de la banda merece una puntualización, pues son unos músicos como la copa de un pino, capaces de hacer “scratch” con la guitarra y aunar ‘violencia’ y buen rollo popular con sus armas: los instrumentos. Esperamos que para futuros trabajos de estudio tengan más protagonismo. Sin duda, es muy urgente una gira de letlive como cabezas de cartel.



Como adelantábamos, cuando saltaron los cabezas de cartel, tampoco es que Razz2 se convirtiera en el Jardín de las Delicias. Insistimos, la sensación fue extraña y, lo siento, pero el público forma parte del evento, faltaría más. Cada uno hace lo que le da la gana, sin duda, pero sería injusto hacia la historia de los conciertos hacer caso omiso al hecho de comprobar que el Rock and Roll se está “teatralizando”, desde su elitismo, al hecho de que solo faltan las butacas acolchadas en la platea. No es un achaque a los presentes, yo también he sido una farola. Pero cabe preguntarse por qué nos da vergüenza desatarnos ante artistas que sí lo hacen. Se supone que a todos nos chifla esa música. Y la música se baila. Los gritos perennes acompañaron todo el set, eso sí, a los representantes de la parte previsible de la tarde -y no en el sentido más estricto de la palabra-. Soy incapaz de resumir un producto que enamora a la chavalería, pero Pierce the Veil es ese tipo de banda que funciona de maravilla en el público menor de 25 años. A costa, normalmente, de ceder la espontaneidad cruda en pos de una pre-fabricación del show con muchos medios. Se huele pasta en la producción.



Pierce the Veil, es cierto, no es una banda que cante sobre rolletes y ex-novias y dé patadas voladoras mientras lo hace, pero se le acerca. No lo aparentan, pero Vic Fuentes y compañía pasan los 30. Ergo, saben un poco más lo que es enfrentarse a la sociedad que los más imberbes, y el único miembro fundador restante tiene el detalle de escribir sobre el bulling o el suicidio; en definitiva, sobre las taras psicológicas a las que nos exponemos mientras, sí, conocemos amores y desamores. Este poso filosófico -muy tenue, vaya por delante- fundido en la clara faceta pop punk del conjunto, encaja bien en las dos virtudes de los de San Diego: la velocidad y los break-downs. En Razz2 pudimos comprobar que el ritmo no decae, y que el set list está provisto de hidratos de carbono para que la energía aguante. Pierce the Veil plantea conciertos veloces, para chocar hombro con el resto de asistentes. Asimismo, pudimos palpar la fidelidad con la que despachan en la tarima esos breakdowns, a mi parecer de los más originales que puedes encontrarte. Son épicos y puedes imaginarte sienes sudadas detrás de su escritura. El fondo está realmente bien, pero las formas hacen difícil que se preste atención como se debiera. Quizás Fugazi, que tocaban con bombillas de estar por casa, estarían orgullosos de lo que hacían, porque al final, con tanta parafernalia acabas por no mirar al escenario, porque el despliegue visual es machacón.



Vamos, que no es lo mismo que Aalon Butler mande a paseo a Donald Trump, haga una horca con el micro y pase a cantar sobre el genocidio colonial, que el hecho de que Vic Fuentes le eche un capote a un “affaire”, sonría y meta una patada de karate. Máxime si, antes de esos recursos, se ven claramente las intenciones en los pasos atrás para impulsarse. Continuamente. De hecho, para muestra un botón: el cantante de letlive saltó a las tablas para cantar su colaboración en “Tangled in the Great Scape”, una canción bastante cruel y dolida; y mientras la banda que la firma se centraba más en posar y señalar al cielo, como si hubieran marcado un gol, Butler se retorcía de agonía.

En conclusión, una tarde más en que Lemi no estuvo, claro está,, pero en que se tocó Rock and Roll. Con lo que queda fuera y lo que sucede dentro. Haciendo balance, somos positivos: en definitiva, se quedó la vergüenza fuera. Y eso, hoy en día, es más necesario que (casi) nunca. Si vas con vergüenza, el show te lo hacen otros. Se pre-fabrica.



Fotografías realizadas por Juan León para Todopunk.com.
Puedes ver la galería completa haciendo click aquí.

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